Barbara
» El Barbara participa este año por primera vez en la Illes Balears Clàssics.

El Barbara es uno de los preciosos regalos que nos trae cada año la Regata Illes Balears Clàssics que organiza el Club de Mar Mallorca y que este año se celebra entre el 17 y el 20 de agosto. Este bello yawl de dos palos, construido con madera de teca y pinotea sobre cuadernas de roble blanco, ha venido a la isla para celebrar sus primeros cien años de vida, pues fue botado en 1923.

Nació en los astilleros Camper & Nicholsons, en Gosport, en la costa sur de Inglaterra, uno de los constructores navales británicos más tradicionales pues hunde su origen en el siglo XVIII. En su momento, Barbara marcó un hito en la vela deportiva pues fue pionero al introducir el aparejo Bermudian o Marconi, de velas de forma triangular, frente al entonces tradicional aparejo de Cangreja, con velas trapezoidales.

La celebración del primer siglo de navegación ha traído al Barbara por primera vez a la Illes Balears Clàssics donde participará en la división de barcos de época. Este bello ejemplar de 19 metros de eslora fue creado por una de las figuras míticas del diseño náutico de la época: Charles Ernest Nicholsons.

En su momento fue un ejemplo de lo que se conocía como ‘easy sailing’, una nueva forma de desarrollar yates con aparejo triangular y mástil de mesana, que permitían una tripulación reducida. La foto en blanco y negro que ilustra este reportaje muestra precisamente el barco navegando con una tripulación de tres personas. Curiosamente, entre ellas se encuentra el propio Charles Ernest Nicholsons.

El primer propietario del Barbara fue Herbert T. Hines, una importante figura del sector de los seguros en aquellos agitados años de comienzo de siglo. Hines era un enamorado de la vela y durante su vida tuvo la ocasión de navegar en tres barcos de su propiedad.

Sin embargo, tres años después de su botadura, el Barbara conoció a su segundo dueño, el famoso navegante Harold Francis Edwards que quedó hechizado por las bellas y a la vez sencillas líneas del velero. En 1928, cambió de manos de nuevo y, bajo la propiedad del Barón Amaury de Lagrange, dio el salto hasta el continente.

Tras fijar su base en Dunkerque, en la costa atlántica francesa, al final navegó hasta el Mediterráneo y quedó establecido en Cannes. Fue en aquellos años cuando el barco vivió una peligrosa aventura en una travesía desde Burlesdon, al sur de Inglaterra, hasta Le Havre, en Francia.

Poco después de zarpar el Barbara se vio atrapado por un fuerte temporal y decidió fondear en Ryde Road, al este de la marinera isla de Wight. Finalmente un viento huracanado arrastró la embarcación hasta quedar varada en el banco de arena de Sandshead, en Puckpool. Por fortuna, el cambio de marea desencalló el yawl y pudo ser trasladado al puerto de Bembridge.

El Barbara estuvo después dos décadas en manos de la familia de Vogue. Posteriormente, durante los años 60 y 70 pasó por varias manos lo que supuso diversos cambios, más o menos afortunados, en esta histórica embarcación.

Fue en 1982 cuando el Barbara vivió su experiencia más mediática, coprotagonizada junto a uno de las celebridades más famosas de la época en Ibiza: el italiano Sergio Ferrero, conocido como Príncipe de Muresanu.

Este polifacético y llamativo personaje que se autodefinía como vividor, pero también era artista y un deportista extremo que inventó entre otras cosas el Quadriatlón, logró en 1982 un récord Guinness tras cruzar el Océano Atlántico en windsurf en 24 días, entre las Islas Canarias y Barbados. El Barbara fue el barco que sirvió de apoyo a Ferrero durante aquella aventura.

Años después el barco entró en declive por la falta de cuidados. Cualquier aficionado a la vela histórica sabe que no es fácil mantener en óptimas condiciones un barco así. En 1998 el Barbara fue trasladado a los Astilleros Mediterráneo, en Málaga, donde comenzó su largo proceso de restauración. En 2014 el velero viajó hasta el astillero italiano Francesco del Carlo, en Viareggio.

El incendio de los astilleros Campers & Nicholson de 1941 imposibilitó recuperar los planos originales, salvo algunas piezas que se conservaban en el Maritime Museum de Greenwich. En Viareggio un equipo de expertos en la recuperación de barcos históricos, con Chicco Zaccagni, Ricardo Valeriani y el arquitecto Gian Marco Ciboddo al frente, se hizo cargo de la salvación del Barbara. Finalmente, en 2018 esta pieza de la vela histórica europea pudo finalmente volver a navegar.

Este año celebra su primer siglo de vida participando en todos los eventos del circuito de regatas de vela de época del Mediterráneo entre mayo y octubre.

En los últimos tiempos el velero también ha impulsado iniciativas sociales y medioambientales.

Algún ejemplo de esta implicación han sido el proyecto (Re)lnspiration sobre la fibrosis quística, actividades relacionadas con la reduccion del consumo de plastico y la promoción del uso consciente de energías renovables a través del proyecto Frisbi Energia.

“No me siento propietario” – dice el armador florentino Roberto Olivieri – “sino guardián de esta joya para que pueda ser conocida y transmitida a las generaciones futuras. Tiene un alma que solo se puede percibir viendo la embarcación y surcando las olas con ella. Este año es la primera vez que regateamos en España. Hemos estado en la Puig en Barcelona, iremos a la Copa del Rey en Menorca y ahora también participamos en la Illes Balears Clàssics del Club de Mar. Estamos muy impresionados por la buena acogida, la impecable organización y el maravilloso proyecto de renovación del club. Estamos muy felices de estar aqui”.

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